lunes, 8 de agosto de 2016

LA HISTORIA DE LA ESTATUA DEL REY FERNANDO VI fundador del Real Sitio de San Fernando.

En 1734 el antiguo alcázar de los reyes españoles era devorado por las llamas, Felipe V mandó construir un nuevo palacio que estuviera a la altura de la monarquía española, eso sí, este completamente de piedra y muy al gusto del arte que se daba en su Francia natal.

En el proyecto original la cornisa de este gran edificio iba a estar decorada por 108 esculturas de gran tamaño. En 1743, con Felipe V aún en el trono se encargó al muy culto benedictino Fray Martín Sarmiento (1695-1772), que elaborara un programa iconográfico de la Historia de España para la decoración exterior del Palacio...Se trataba de ilustrar toda la historia de España, a través de sus Reyes, desde los inicios de su Historia hasta aquellos momentos de mediados del siglo XVIII.

Para realizar las citadas piezas Martín Sarmiento escoge a dos de los mejores escultores del momento: el gallego Felipe de Castro y el italiano Juan Domingo Olivieri. Pero no estarían solos: cada uno de ellos trabajaría en Madrid con su propio equipo de escultores y ayudantes, entre los que se encuentran Luis Salvador Carmona, Felipe del Corral, Juan de Villanueva Barbales, Alejandro Carnicero, Roberto Michel, Juan Porcel y Juan Pascual de Mena, además de los propios Olivieri y De Castro.

Las estatuas fueron creadas en piedra caliza de Colmenar, en dos piezas que se ensamblaban con barras de hierro. El tiempo medio de ejecución de cada una de ella fueron de tres meses y en un principio se pensó adornarlas con cetros, espadas y lanzas de bronce bruñido para que parecieran de oro, pero se descartó por su elevado coste.

Las estatuas nunca llegaron a colocarse en su espacio original, original. ¿El motivo? A día de hoy no está claro. Una primera hipótesis dice que el peso de todas ellas podía dañar la estructura del edificio.

En los mentideros de la Villa se decían que eran otros los motivos, la cultura popular ha guardado al menos dos:

Uno de ellos cuenta que la Reina Isabel de Farnesio (esposa de Felipe V), supersticiosa y paranoica, tuvo varias pesadillas en las que veía como un terremoto sacudía la ciudad de Madrid y las estatuas terminaban por caer encima suya hasta aplastarla. Estos perturbadores sueños podían ser una premonición sobre el final de la monarquía por lo que Isabel instó a su hijo, el Rey Carlos III, a colocar las estatuas en otro lugar “menos peligroso”.

El otro rumor hablaba de la enemistad entre la esposa de Carlos III, María Amalia de Sajonia y su antecesora, Bárbara de Braganza.

El caso es que el tejado del Palacio Real nunca contó con esta ilustre compañía y las figuras de piedra permanecieron guardadas en unos sótanos subterráneos hasta que Isabel II llegó al trono y decidió repartir estas esculturas por toda la ciudad y por toda la geografía Española.

Finalmente fueron distribuidas por distintos puntos de la ciudad. En Madrid pueden verse, además de en la propia Plaza de Oriente, en el Parque de El Retiro, en los Jardines de Sabatini, en el Parque de El Capricho (en la Alameda de Osuna) y en la Puerta de Toledo.

Algunas se llevaron a otras provincias, caso de las situadas en el Paseo de Sarasate de Pamplona, referidas a los reyes navarros, o también en el Paseo del Espolón de Burgos y también al parque de la Florida de Vitoria-Gasteiz.

Así es como en 1844 la estatua de Fernando VI que hoy preside el centro de la plaza del mismo nombre llegó a nuestro pueblo, como un regalo de la propia reina Isabel II que precisamente quiso donar al Real Sitio de San Fernando la de su fundador.

Desde entonces la estatua del rey fundador ha sido testigo fiel de la historia de nuestro Real Sitio. Los más antiguos del lugar aún recuerdan la estatua en mejores condiciones que hoy en día, incluso nos cuentan que su mano derecha se conservaba en el antiguo ayuntamiento, hoy biblioteca pública.

Hoy en día la estatua juega un papel fundamental en las fiestas patronales. Alrededor de ellas se reúnen las peñas para dar sus pregones y colocar en el ajado cuerpo del rey las ofrendas. Este es el comienzo y pistoletazo de salida para celebrar nuestras fiestas patronales en honor del rey Fernando III el santo, rey de Castilla y León que vivió a caballo entre los siglos XII y XIII, pero esto ya es otra historia.

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